Autoestima y autoconcepto: la relación que define cómo te tratas

La manera en que una persona se percibe y se valora a sí misma influye de forma directa en su bienestar emocional, en sus relaciones y en sus decisiones cotidianas. Dos conceptos fundamentales en este proceso son el autoconcepto y la autoestima. Aunque a menudo se utilizan como sinónimos, no significan lo mismo y cumplen funciones diferentes dentro del funcionamiento psicológico. En éste artículo hablaremos de la Autoestima y autoconcepto: la relación que define cómo te tratas

Comprender qué es cada uno, cómo se relacionan entre sí y por qué es importante trabajarlos de forma conjunta resulta clave tanto a nivel personal como clínico.

¿Qué es el autoconcepto? La percepción cognitiva del yo

El autoconcepto hace referencia a la imagen mental que una persona tiene de sí misma. Es una construcción cognitiva que responde a la pregunta: ¿cómo me veo? Incluye las creencias, ideas y descripciones que una persona hace sobre quién es, cómo es y qué lugar ocupa en el mundo.

El autoconcepto se forma a lo largo del tiempo a partir de experiencias personales, mensajes recibidos del entorno, comparaciones sociales y aprendizajes tempranos. No es algo fijo, sino dinámico y susceptible de cambio.

Ejemplos de autoconcepto pueden ser:

  • “Soy una persona responsable”

  • “No se me dan bien las relaciones sociales”

  • “Soy creativo, pero poco constante”

  • “Me cuesta manejar el estrés”

Estas afirmaciones no implican necesariamente una valoración positiva o negativa; simplemente describen cómo la persona se percibe a sí misma. El autoconcepto puede estar más o menos ajustado a la realidad y puede ser más rígido o flexible.

¿Qué es la autoestima? La valoración emocional del yo

La autoestima se refiere a la valoración emocional que una persona hace de sí misma. Responde a la pregunta: ¿cómo me trato? y ¿cuánto valgo para mí?. Está relacionada con el aprecio, el respeto y el cuidado que una persona se concede.

Mientras que el autoconcepto es principalmente cognitivo, la autoestima es emocional. No habla de cómo somos, sino de cómo nos sentimos con lo que creemos que somos.

Ejemplos de autoestima serían:

  • Tratarse con comprensión cuando se comete un error

  • Permitirse descansar sin culpa

  • Exigirse de forma excesiva y castigarse internamente

  • Evitar poner límites por miedo a no ser suficiente

Una persona puede tener un autoconcepto relativamente claro y, aun así, una autoestima baja. Por ejemplo, alguien puede reconocerse como competente en su trabajo, pero sentirse insuficiente o no merecedor de reconocimiento.

Autoestima y autoconcepto: la relación que define cómo te tratas

Autoconcepto y autoestima están estrechamente relacionados, pero no son lo mismo. El autoconcepto actúa como la base sobre la que se construye la autoestima. Es decir, cómo me veo influye en cómo me valoro, pero no lo determina de manera automática.

Si una persona se define a sí misma a través de etiquetas rígidas y negativas (“soy un fracaso”, “siempre lo hago mal”), es probable que su autoestima se vea afectada. Sin embargo, también puede ocurrir que una persona tenga un autoconcepto realista y aun así mantenga una autoestima baja debido a experiencias emocionales previas, heridas relacionales o aprendizajes tempranos.

La clave está en entender que:

  • El autoconcepto organiza la información sobre uno mismo

  • La autoestima determina el trato interno y el cuidado emocional

Cuando ambos están desajustados, la relación con uno mismo suele volverse exigente, crítica o desvalorizadora.

Relevancia clínica y psicológica

Desde una perspectiva clínica, el autoconcepto y la autoestima juegan un papel central en múltiples dificultades psicológicas. Problemas como la ansiedad, la depresión, los trastornos de la conducta alimentaria, las dificultades relacionales o los estados de estrés crónico suelen estar vinculados a una imagen negativa de uno mismo y a una autoestima deteriorada.

En terapia psicológica es frecuente observar:

  • Autoconceptos rígidos y globales (“soy así y no puedo cambiar”)

  • Autoestima condicionada al rendimiento o a la aprobación externa

  • Diálogos internos críticos y poco compasivos

Trabajar estos aspectos permite no solo aliviar síntomas, sino también fortalecer recursos internos, mejorar la regulación emocional y fomentar relaciones más sanas con los demás.

La importancia de trabajar ambos. Autoestima y autoconcepto: la relación que define cómo te tratas

Trabajar únicamente la autoestima sin revisar el autoconcepto puede resultar insuficiente. Del mismo modo, modificar creencias sobre uno mismo sin atender al trato emocional interno suele generar cambios superficiales.

Es necesario abordar ambos de forma conjunta:

  • Revisar cómo una persona se define y se explica a sí misma

  • Cuestionar creencias limitantes o aprendidas

  • Fomentar una relación interna más amable y realista

El objetivo no es construir una imagen idealizada del yo, sino una percepción ajustada y una valoración basada en el respeto y la aceptación.

Cómo fortalecer el autoconcepto y la autoestima: tips prácticos

Algunas estrategias útiles para trabajar ambos aspectos son:

  • Observar el diálogo interno: identificar pensamientos automáticos y etiquetas rígidas sobre uno mismo.

  • Diferenciar hechos de interpretaciones: no todo lo que pensamos sobre nosotros es una verdad absoluta.

  • Practicar la autocompasión: tratarse con la misma comprensión que se ofrecería a otra persona.

  • Revisar la historia personal: entender de dónde surgen ciertas creencias sobre el yo.

  • Poner límites saludables: el autocuidado refuerza la autoestima.

  • Reconocer logros y recursos personales, más allá del resultado final.

  • Buscar acompañamiento profesional cuando el malestar es persistente o limita la vida diaria.

El autoconcepto y la autoestima son dos pilares fundamentales de la relación que una persona mantiene consigo misma. Mientras el primero define cómo nos vemos, la segunda determina cómo nos tratamos.

Cuando ambos se encuentran desajustados, el malestar emocional suele manifestarse de múltiples formas. Trabajarlos de manera consciente y conjunta no solo mejora la salud mental, sino que permite construir una relación interna más respetuosa, flexible y saludable.

Cuidar la forma en que nos definimos y, sobre todo, la manera en que nos hablamos, es una de las bases del bienestar psicológico.

Autoestima y autoconcepto: la relación que define cómo te tratas

Web: https://sanzapsicologia.com/

Instagram: https://www.instagram.com/sanzapsicologia

Facebook: sanzapsicologia

Linkedin: Natalia Sanza